Hoy hemos ido al concierto de Russian Red en el Antzoki. La verdad es que iba con ciertos prejuicios ya que hace unos meses ya la vi en la sala Rockstar y me decepcionó bastante (aunque claro, de una sala de conciertos que se ubica entre un Bershka y un BurguerKing tampoco se debe esperar mucho…)
El caso es que esta vez ha aparecido con un vestuario (outfit, que se dice ahora) de lo más comentable. Un ARG! que dirían los de la Cuore, pero cuan menos destacable. Medias de encaje y vestido semitransparente que dejaba adivinar que, como el resto de las mortales de más de 40kg, ella también se las sube más allá del ombligo. Y es que, no nos engañemos, las medias cumplen una doble función para aquellas que no tenemos un metabolismo rápido que digamos. Por un lado nos abrigan pero por otro se encargan de recoger en un solo pack aquellas carnes que genéticamente acumulamos para el invierno y el parto (nada tiene que ver con la ingesta excesiva de hidratos y azúcares, no,no,no!!)
Lo cierto es que pese a que no le le entiende al hablar y que ha recortado su presupuesto en músicos y ha sustituido a los guaperas de antaño por dos seres mezcla de Buddy Holly y dependiente gafapasta del H&M, debo admitir que ya me gustaría a mí cantar o tocar el xilofón como lo hace ella.



